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Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco acaba cada año con la vida de más de 7 millones de personas, tanto consumidores activos como fumadores pasivos, es decir, aquellos que no fuman, pero están expuestos al humo de tabaco de los demás.

Se ha demostrado que el tabaco incrementa el riesgo de sufrir cáncer oral, además de tener muchos otros efectos negativos sobre nuestra salud bucodental. Por este motivo, desde Clínica Galván Recoletos Cuatro queremos sumarnos a la campaña de concienciación que trae consigo el Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra desde hace casi 35 años cada 31 de mayo con el objetivo de llamar la atención sobre las consecuencias nocivas y letales que tiene esta sustancia en las personas.

Concienciados contra el tabaco

Aunque nuestro día a día está plagado de mensajes que nos advierten sobre el peligro que el tabaco supone para nuestra salud, no siempre ha sido así. ¿Sabías que hasta los años 50 la industria publicitaria basaba su estrategia en alabar las supuestas virtudes del tabaco? Para ello empleaban las imágenes de figuras de autoridad como médicos, profesores, científicos… ¡E incluso dentistas!

A pesar de que en aquella época los carteles trataran de promocionar lo contrario, hoy tenemos abundante evidencia científica que demuestra que fumar nos perjudica seriamente a nosotros y a las personas que nos rodean. Las sustancias químicas que componen el tabaco atacan a los pulmones y las células, la piel, el pelo y, por supuesto, también la boca y los dientes, afectando a sus funciones e incrementando las posibilidades de sufrir algún tipo de cáncer.

Cómo perjudica el tabaco nuestra salud oral

Aunque nuestros pulmones son los que más sufren cuando fumamos, nuestra boca también se ve muy perjudicada. La cavidad bucal es la intermediaria entre esta sustancia y el resto de nuestro cuerpo. Actúa como puerta de entrada del humo y el tabaco puede cobrarse por el viaje distintos tipos de enfermedades o afecciones.

Estas son algunas de las consecuencias que las personas fumadoras pueden ver reflejadas en su salud oral:

  • Aumentan las probabilidades de desarrollar enfermedades periodontales, también llamadas “enfermedades de las encías”. Se trata de una inflamación que se produce por una acumulación de placa bacteriana sobre los dientes. En su peor fase, puede llegar a provocar la pérdida de una pieza dental. El tabaco disminuye las defensas del sistema inmunológico, por lo que un fumador tiene más riesgos de sufrir infecciones y enfermedades que una persona sana.
  • El tabaco contiene sustancias que son abrasivas para los dientes. Por este motivo se pueden erosionar y tintar hasta alcanzar la tonalidad amarilla característica, o incluso llegar a caerse.
  • Fumar está directamente relacionado con la halitosis o mal aliento.
  • Puede provocar el fracaso de algunos tratamientos. El tabaco ralentiza la capacidad de cicatrización de los tejidos, por lo que un paciente fumador tiene mayores posibilidades de rechazar un implante o recaer en una enfermedad.
  • Se incrementa el riesgo de sufrir cáncer oral, que puede llegar a ser mortal.

Si eres fumador, acude a tu dentista de confianza con regularidad y sigue sus indicaciones para que pueda detectar de forma temprana la presencia de cualquier tipo de problema producido por el tabaco. Esto permitirá al odontólogo iniciar antes el tratamiento y ponerle solución antes de que evolucione y los riesgos sean mayores.

Desde Clínica Galván instamos a nuestros pacientes que dejen de fumar o, al menos, reduzcan su consumo de tabaco de forma progresiva para no poner en riesgo su salud.

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