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Consejos a los padres

El diagnóstico precoz es importante para aplicar el tratamiento correcto y mejorar el pronóstico de las enfermedades periodontales. Por lo tanto, es importante que los niños reciban un examen periodontal como parte de las visitas periódicas, de rutina, al dentista. Los padres deben saber que la detección de una forma avanzada de enfermedad periodontal puede ser un signo precoz, e incluso el primer signo, que indique que el niño padece una enfermedad sistémica. Por lo tanto, se debe considerar la necesidad de efectuar una evaluación médica general de los niños que presentan periodontitis severa, especialmente si parece ser resistente a los protocolos terapéuticos convencionales.

Muchos medicamentos pueden secar la boca (xerostomía), o provocar otras secuelas o complicaciones a la salud oral. Asegúrese de decirle a su dentista o periodoncista, todos los medicamentos que el niño tome o haya tomado, así como indicarle cualquier variación en temas de salud, por banal que le parezca.

Observe bien a su familia para ver si alguien tiene el hábito de rechinar los dientes (bruxismo o parafunción oclusal). El rechinar los dientes puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales, además de poder ocasionar que los dientes se fracturen, se astillen o desgasten. Los dentistas o periodoncistas pueden confeccionar unos pequeños dispositivos a medida (férulas oclusales) para evitar que se aprieten o rechinen los dientes por la noche.

Los investigadores sugieren que la enfermedad periodontal se puede trasmitir por el contacto oral, a través de la saliva. Esto significa que el contacto de la saliva, común entre los miembros de la familia, puede exponer a los niños y a las parejas al riesgo de contraer la enfermedad periodontal de otro miembro de la familia. Por ello, si un miembro de la familia padece alguna forma de enfermedad periodontal, todos los miembros de la familia deben acudir al dentista o periodoncista para recibir una evaluación periodontal.

La medida preventiva más importante contra las enfermedades periodontales es la de establecer buenos hábitos orales en sus niños. Hay cuatro medidas preventivas básicas para ayudar a sus niños a mantener una buena salud oral:

  • Instituya buenos hábitos de salud oral. Cuando su niño tenga 12 meses, puede empezar a usar pasta dental cuando le cepille los dientes. Sin embargo, use sólo una gotita de la pasta dental y empújela dentro de las cerdas para que su niño no se la coma. Y, cuando los espacios entre los dientes se le cierren, es importante empezar a usar el hilo dental.
  • Dé usted el buen ejemplo. Practique buenos hábitos de salud oral y permita que sus hijos le vean, efectuando juntos la higiene los niños lo imitarán.
  • Establezca para su familia visitas regulares al dentista para su revisión general, solicitando se incluyan las evaluaciones y las limpiezas periodontales frecuentes. Su dentista buscará la colaboración del periodoncista cuando lo estime necesario.
  • Examine la boca de su niño para ver si hay signos de enfermedades periodontales, como: Sangrado gingival, inflamación, enrojecimiento, recesión de la encía y mal aliento.

Si piensa que su niño tiene malos hábitos de higiene oral, haga el esfuerzo necesario para que los cambie ahora. Es más fácil modificar estos hábitos en un niño que en un adulto. Como su niño modela su comportamiento con el de usted, es lógico que usted debe servir de ejemplo positivo con sus hábitos de higiene oral.

La sonrisa saludable, el buen aliento y los dientes fuertes contribuyen a mejorar la apariencia personal del joven, así como a incrementar su confianza y autoestima.

Una sonrisa sana será su mejor tarjeta de presentación.

Información confeccionada tomando por base la facilitada por la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, SEPA y la Academia Americana de Periodoncia, AAP.
Esta información no debe ser considerado como un sustituto de los cuidados y consejos terapeúticos que pueda suministrarle su periodoncista en función de las características personales de su caso.

La adolescencia y el cuidado oral

Hay evidencias que indican que las enfermedades periodontales pueden progresar y agravarse durante la adolescencia por la falta de motivación para practicar una correcta y eficaz higiene oral.

Los niños que mantienen buenos hábitos de higiene oral hasta los 13 años, tienen más probabilidades de mantener esta costumbre durante la adolescencia, que los niños que no se les enseñó el cuidado oral apropiado.

Los cambios hormonales relacionados con la pubertad pueden aumentar en los adolescentes el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales. Durante la pubertad, el aumento en el nivel de las hormonas sexuales, como la progesterona y posiblemente el estrógeno, provocan un aumento en la circulación sanguínea en la encía. Esto puede ocasionar un aumento en la sensibilidad de la encía y una reacción más fuerte ante cualquier irritación, incluyendo las que pueden ocasionar partículas de comida y la placa. Durante esta época, la encía puede inflamarse, enrojecerse y sentirse dolorida.

A medida que los jóvenes van pasando la pubertad, la tendencia de las encías a inflamarse como respuesta a los irritantes disminuye. Sin embargo, es muy importante que durante la pubertad se siga un buen régimen de higiene oral en el hogar que incluya el cepillado meticuloso y el uso habitual del hilo dental. En algunos casos, el dentista puede recomendar algún tratamiento periodontal, para ayudar a prevenir el daño a los tejidos y al hueso que rodean los dientes. Hay evidencias que indican que las enfermedades periodontales pueden progresar y agravarse durante la adolescencia por la falta de motivación para practicar una correcta y eficaz higiene oral.

Los cambios hormonales relacionados con la pubertad pueden aumentar en los adolescentes el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales. Durante la pubertad, el aumento en el nivel de las hormonas sexuales, como la progesterona y posiblemente el estrógeno, provocan un aumento en la circulación sanguínea en la encía. Esto puede ocasionar un aumento en la sensibilidad de la encía y una reacción más fuerte ante cualquier irritación, incluyendo las que pueden ocasionar partículas de comida y la placa. Durante esta época, la encía puede inflamarse, enrojecerse y sentirse dolorida.

A medida que los jóvenes van pasando la pubertad, la tendencia de las encías a inflamarse como respuesta a los irritantes disminuye. Sin embargo, es muy importante que durante la pubertad se siga un buen régimen de higiene oral en el hogar que incluya el cepillado meticuloso y el uso habitual del hilo dental. En algunos casos, el dentista puede recomendar algún tratamiento periodontal, para ayudar a prevenir el daño a los tejidos y al hueso que rodean los dientes.

Signos de la enfermedad periodontal

Hay tres signos básicos que indicará la enfermedad periodontal en su niño:

  • Sangrado: Encías que sangran al cepillado, al usar el hilo dental, al comer o en cualquier otro momento, incluso espontáneamente.
  • Inflamación: Encías inflamadas y enrojecidas, e incluso parecer agrandadas y despegadas.
  • Recesión: Encías que parecen haber mermado, con o sin grietas, exponiendo a veces las raíces.

Clases de enfermedades en los niños

La gingivitis crónica es común en los niños. Por lo general causa que las encías se inflamen, se enrojezcan y sangren fácilmente. La gingivitis se puede prevenir y tratar, siguiendo la rutina habitual del cepillado, uso del hilo dental y cuidado dental profesional. Sin embargo, si no se realiza una higiene correcta o no se efectúa el tratamiento adecuado, puede progresar, con el tiempo, hacia unas formas más serias de enfermedad periodontal.

La periodontitis agresiva localizada puede afectar a niños que, por lo demás, se encuentran sanos. También conocida como periodontitis de rápido progreso localizada, se encuentra en los adolescentes y en los adultos jóvenes y afecta principalmente a los primeros molares definitivos (los que aparecen a los 6 años) y a los incisivos (los paletos). Se caracteriza por la pérdida severa de hueso alveolar, e irónicamente, los pacientes forman muy poca placa dental o sarro.

La periodontitis agresiva generalizada puede comenzar más o menos en la pubertad y puede involucrar toda la boca. Se distingue por la inflamación de las encías y acumulaciones grandes de placa dental y de sarro. Con el tiempo puede causar que los dientes se muevan.

La periodontitis asociada con enfermedades sistémicas, se puede producir tanto en niños y adolescentes, como en los adultos.

Entre las condiciones que hacen que los niños sean más susceptibles a la enfermedad periodontal están las siguientes:

  • Diabetes Tipo 1
  • Síndrome de Down
  • Síndrome de Papillón-Lefevre
  • Salud dental en niños

En USA, febrero es el mes nacional de la salud dental de los niños, y la Asociación Americana de Periodontología AAP, ha realizado una serie de actuaciones para procurar educar a los niños y concienciar a los padres sobre de la preocupación principal de los dentistas generales y de los periodoncistas: La prevención de las enfermedades dentales incluyendo la enfermedad periodontal en los niños.

Muchas personas piensan que la enfermedad periodontal es un problema de los adultos. Sin embargo, los estudios indican que la gingivitis (la primera etapa de la enfermedad periodontal) se encuentra casi universalmente en los niños y en los adolescentes. Las formas avanzadas de la enfermedad periodontal son más raras en los niños que en los adultos, pero también pueden darse. Para asegurar dientes sanos en los adultos, se deben establecer buenos hábitos orales desde niños. Los padres pueden fomentar los buenos hábitos de salud oral en el hogar. Por ejemplo, podrían premiar a los niños con regalos del ratoncito Pérez, no sólo cuando el niño pierde un diente, sino cuando el niño pasa el examen del dental periódico.

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