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D. Javier Alonso

Yo solía ser una persona con una extremada fobia al dentista.

Malas experiencias y tratos no adecuados forjaron el miedo que me llevaba a evitar acudir al dentista y si me veía forzado a hacerlo me sentía muy mal. Los nervios me bloqueaban impidiéndome conducir mi coche, teniendo que ir siempre acompañado.

Además de miedo sentía vergüenza y nunca había visto comprensión al gran problema que para mi salud suponía esta fobia, pero el enfoque del Dr. Galván era distinto y fue definitivo.

En mi primera visita a la Clínica Galván Recoletos Cuatro de Valladolid, tuve una larga sesión de charla en la que el doctor Julio Galván intento tranquilizarme haciéndome ver que el miedo surge ante lo desconocido y que en la Cínica Galván no habría ni sorpresas ni dolor, pues siempre estaría bien informado y además los tratamientos dentales de precisión no deben generar dolor.

Pasados unos días acudí para una primera intervención con la higienista Noemí García y tras ello con el Dr. Jaime Fernández. Todo sucedió sin un altercado, ni el más mínimo problema. Sin dolor, ni siquiera con el pinchazo inicial de la anestesia.

En la segunda intervención el dolor continuó brillando por su ausencia. En la terca visita ya me atreví a ir solo y estuve mucho más tranquilo. La ausencia de dolor, junto con el fabuloso trato me ayudaron a vencer el miedo. La clave era que todo iba siempre bien. Metódicamente bien.

El equipo de la Clínica Galván Recoletos Cuatro ha conseguido lo que durante más de 30 años nadie había logrado: erradicar mi miedo al dentista. Desde entonces, asisto a la consulta sin nervios. El ambiente agradable, la calidad de las instalaciones, la bondad en el trato y el nivel del equipo humano logran que la excelencia exista como axioma.

Me siento orgulloso de decir que por fin tenemos dentista de confianza en la familia. ¡Seguid así! ¡Gracias!

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